Las dos almas de Ñuñoa

Un recorrido por la tradicional Ñuñoa, a través del relato escrito y del archivo fotográfico de dos oriundos de la comuna.

Por Sebastián Flores  | Gráfica y archivo: Anna Pistacchio

De acuerdo a los resultados preliminares del fallido Censo 2012, en la comuna de Ñuñoa viven al menos 195.300 personas. Sus barrios tradicionales y su espíritu mesocrático la han transformado en la favorita de todo santiaguino, incluso de muchos pertenecientes a los estratos socieconómicos medio-altos y altos, albergando la mayor cantidad de personas con estudios universitarios de todo Chile (el 18,11% del total de profesionales de todo el país).

Nunoa-Santiago-1988

Pese al avance del negocio inmobiliario y su constante expansión, para muchos sigue siendo esa comuna que ofrece la ensoñación de la vida barrial y una ilusión de clase media que no siempre es tal. Dividida en dos sub comunas totalmente distintas, con Avenida Grecia como límite invisible, ambos sectores de Ñuñoa, norte y sur, limitan al oeste con Vicuña Mackenna (Santiago Centro, San Joaquín) y al este con Américo Vespucio/Avenida Ossa (La Reina, Peñalolén). Estas son las dos almas de aquella comuna fundada en 1894 que aún hoy, a más de un siglo de su fundación, sigue siendo uno de los emblemas de esta metrópoli del fin del mundo. Bienvenidos a Ñuñoa del Norte, bienvenidos a Ñuñoa del Sur.

Norñuñoa forma parte del ethos de Providencia, la única comuna de Chile donde no existen sectores pobres -la miseria encubierta en antiguas casonas o en las Torres de Carlos Antúnez, develada por la Casen 2013 y un reportaje del The Clinic, es tema aparte-. Acá se encuentra el ondero Barrio Italia –centro de operaciones de liberales y progresistas, desde Amplitud y Fuerza Pública hasta Revolución Democrática y el PRO–, el bohemio sector de Plaza Ñuñoa –Las Lanzas, el Teatro UC, el nuevo boulevard subterráneo que nada le envidia a los locales de Isidora Goyenechea– y las lindas casitas con rejas y antejardín que rodean a la Avenida Simón Bolivar –muy a mano del coloso y limítrofe Cine Hoyts de La Reína.

Surñuñoa es más pequeña en extensión y se asemeja mucho al estilo de vida de la mesocrática Macul. En su frontera se encuentran el Estadio Nacional, el Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile, el Consultorio Salvador Bustos y la Villa Olímpica. Es un sector eminentemente residencial: predominan los blocks construidos durante el gobierno de Frei Montalva, las tranquilas y clasemedieras villas que colindan con la Avenida Macul y aquellos barrios populares levantados sobre terrenos agrícolas a mediados del XX. Acá están, por ejemplo, la Rosita Renard, la Villa Los Presidentes, el Barrio Bernardo O’Higgins y la Población Rebeca Matte. En la zona de Guillermo Mann, justo detrás del Nacional, hay varios locales de compraventa de chatarra (aluminio, lata, fierro) y de papeles, diarios y cartones reciclados.
plaza ñuñoa
La palabra Ñuñoa viene del mapudungún Ñuñohue, lugar de ñuños. Ñuñohue se llamaba la comarca mapuche que habitaba los alrededores de la actual Plaza Ñuñoa al momento de la llegada de Pedro de Valdivia. El ñuño es una linda y pequeña flor amarilla que brotaba por todo el lugar en esa época. El europeísta escudo de la Municipalidad de Ñuñoa –símbolo creado por decreto edilicio en 1958 e inspirado en las armas del invasor español Juan Jofré de Loaysa– no lleva ninguna referencia al ñuño.