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Los 300 silenciados del call center de BCI

Los 300 silenciados 

 Por Camila Paz

Hablan por teléfono todos los días de 7am a 1 am en turnos rotativos, escuchan quejas de gente que bien se sabe en el rol de cliente cuando de un reclamo se trata, solucionan el problema, ayudan en procedimientos y generan el 70% de las utilidades a la corporación BCI, sin recibir comisión si no llegan a la meta, y hoy, en el día número nueve de huelga, nadie quiere darles una respuesta.

Los 300 trabajadores del sindicato número 1 del Banco BCI, que abarcan los tres call center de la corporación, BCI, BCI Nova y TBanc, tuvieron que organizarse a escondidas y se han hecho visibles, manifestándose en la Alameda de Santiago. Siguen fuertes en sus convicciones y saben que lo que piden es lo mínimo para trabajar dignamente.

Manual de beneficios

La respuesta que les dieron es que todo está en el manual de beneficios. Con la existencia de este documento ni siquiera es necesaria la formación de un sindicato, pero la magia de este contrato se esfuma fácilmente en el petitorio de los trabajadores del telesindicato y rápidamente quedan en evidencias estos “beneficios disfrazados”, como los llaman los dirigentes. El bendito manual es la réplica de un contrato colectivo que se hizo con otro sindicato en 1974.

El acuerdo se trata de un sueldo base entre $260.000 a $270.000 + un bono variable, pues deben cumplirse a cabalidad estos cinco puntos para obtenerlo: ventas (tarjetas de crédito), calidad (seguir la tabla de calidad de atención), EPA (evaluación del cliente pos llamado) y adherencia (tiempo en línea para recibir las llamadas, 6 horas con dos break de 15 minutos y 45 minutos de almuerzo).

“Uno de nuestros pedidos es que el mismo monto que tienen destinado para objeto de comisión siga siendo el mismo, sólo que no lo entrelacen con métricas y porcentajes”, comenta Carolina Guerra, presidenta del sindicato nº1 del Banco BCI. “Por que si te paras mucho para ir baño bajas la métrica de adherencia y puedes perder lo que vendiste, aunque sea sobre 100 millones”.

Además, reclaman que la empresa está infringiendo las leyes laborales relacionadas a beneficios sociales. En 2013 en su informe de sustentabilidad anunció que pagaría un bono de cuidado por hijo en casa, con convenios con las empresas Vitamina y Sodexo, pero no está cumpliendo su compromiso al no pagar completamente el bono, lo que se traduce en que los trabajadores, mayoritariamente mujeres, deben pagar la diferencia entre el monto del bono y la mensualidad de las salas cuna.

Por otro lado, la salud de los trabajadores tampoco está resguardada. “En este Banco, los que tenemos menor sueldo pagamos la mitad del seguro complementario que nos dan y en la medida que los trabajadores ganan más, pagan menos porcentaje, lo que encontramos injusto por lógica”, comenta Carolina Guerra.

Firmes

 La respuesta del banco a las peticiones de los colaboradores, como los llaman, han sido pobres. En las primeras negociaciones les ofrecieron tres camisas y un snack para cada uno, y en un comunicado público argumentan que “los sueldos se ubican por sobre las rentas de cargos similares en la industria de atención y venta telefónica”.


Pero los 300, como se han denominado, siguen firmes. “Nos han tratado de vándalos, nos han amenazado con demandas, quieren desaforar a una compañera embarazada y hasta han demandado a la inspección del trabajo por la respuesta al no reemplazo. Ha sido duro, no es fácil llegar a la calle sin sueldo a tocar la bubucela para que el dueño te oiga mientras hacen campaña para que tus compañeros te vean como un rebelde llevándoles bebidas y dulces a los que están trabajando con mayor recarga laboral. Esperamos que el banco y la directiva que incluye al señor Luis Yarur, flexibilice, y termine con esta política interna inconstitucional de no negociar y respetar”, dice Carolina Guerra.

Este es un llamado a reconocernos como trabajadores, a difundir y apoyarnos, a no dejarnos pasar a llevar y hacernos escuchar. Ellos perdieron el miedo, están haciendo todo lo posible, los que tienen el poder solo nos mandan a esperar y todos esperamos.