A cancha abierta

Por: Miguel Echeverría | Foto: Diego Figueroa www.diegofigueroa.com

Trepando en el asfalto ardiendo

De calle en población

Humo y grasa

De aceite y locomoción

Cruzando sin mirar Bonilla

Va mi cuerpo esquivo

La suela se hunde sin pie

Entre pasos de cebra y perros atropellados

Una jauría de puertas se cierran al son

Para dar la bienvenida una tras otra

A las canchas erosionadas y duras para la suela

Son las sospechas de travesaños y rejas

Son la cal entre piedrillas y hierba en manchones

Vienen los clanes desde el norte y el poniente

Del sur no se animan y del oriente se aprontan

Vienen joviales los seniors

Y avejentados los nuevos

Herederos de triunfos los engreídos

Uno de esos enfrentó el Kennedy

Los locales, indómitos nunca vendidos

Las canchas enrejadas matan al árbitro de ocasión

Detiene la micro el vecino que silba o tose

Mientras

“¡El evento que se perdió!”

Por no tener voz ni pulmón

Ese que vende esmalte y el suyo músculo del brazo

Por levantar esos edificios sin orillas

Poco que reza el vecino que silba y tose

Más que trabaja y bebe

Más que extraña y evita

Pero cree en algo el vecino

Cree que hoy gana el villa

El gol se hizo agua y se la bebieron todos

Se hizo guarida de deudas, se hizo fe

Se hizo de nuevo y nació entre las redes

Para criar hinchas sin errores sin razones

Llega errático el olor del pollo al coñac

Saludaron hasta los garzones

El calvo escribió en una falta:

Que en la calle todos tenemos una marca

Que con miradas nadie te asalta

Que con cara de pollo te roban los huevos

Que incauta la bien teñida de un beso te mata

Esquivó la vieja el balón entre sus nietos

Y dio a parar en la llanta de un bus

Estamos en la 4 de Bonilla

Ahí recordamos