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Discurso

Discurso de titulación de una estudiante de Licenciatura en Arte de la Pontifica Universidad Católica de Valparaíso, diciembre 2014

 

“Había tenido otras experiencias en el ámbito discursivo, pero por primera vez me enfrentaba a una especie de dualidad porque mis compañeros siempre me han llamado “amarilla”. Pero no sólo por mi parentesco a un demócrata cristiano, sino también por mi amistad con mis compañeros y también con los profesores. Soy como una especie de jamón del sándwich en ese sentido. Es por eso que fui escogida para dar este discurso, para mantener la compostura y que nadie saliera herido. El característico vómito verbal que acompaña mi escritura; de ironías e indirectas, de frases populares, de profesores, de grandes escritores, de otros, o de simplemente decir lo que pienso de la vida y de toda esta basura, es lo que llevó a este discurso a tener gran controversia en una ceremonia que yacía en calma y tradicionalismo. Fui el último discurso antes de que el rector finalizara la ceremonia. Luego de su lectura se darán cuenta de por qué el cura de la Universidad Católica de Valparaíso se persignaba mientras yo estaba arriba del pódium.

Recuerdo que iba camino a la celebración de mi titulación, tipo doce de la noche en Valparaíso y un cabro me grita de la otra esquina; “Oye, ¿tú fuiste la que dio el discurso hoy en la Casa Central. Eres mi ídola”. Ni conocía al cabro, pero buena onda le grité”. 

 

Estimados compañeros, profesores y familiares:

Quiero agradecerles que nada de esto habría sido posible sin ustedes, ni siquiera estar parada aquí.

Comenzaré esta ceremonia explicándoles que esto es una sinfonía, es un grito, un llanto, un gemido mientras me den cuerda. Una calumnia, una difamación. No es una trova en el sentido ordinario de la palabra. No. Es un insulto, un escupitajo a la cara del arte, una patada de trasero a Dios, al hombre, al destino, al tiempo, al amor, a la belleza, a lo que les parezca.

 

Y no sabemos si se ha dicho antes, porque a nadie le hizo sentido y eso nos hacen creer que no es la verdad.

No preciso dar en el clavo, soy bastante indirecta al decir las cosas; o prefiero que otros lo digan. Es por eso que opto porque el chiste lo cuente otro.

 

“Este tratado de paz conlleva algo que promete ser el primer paso para la consecución de ese misterioso impulso hacia la verdad. En este mismo momento se fija lo que a partir de entonces ha de ser verdad, es decir, se ha inventado una designación de las cosas uniformemente válida y obligatoria, y el poder legislativo del lenguaje proporciona también las primeras leyes de verdad, pues aquí se origina por primera vez el contraste entre verdad y mentira”.

(Nietzsche sobre la verdad y la mentira)

 

El papel sigue siendo el mecanismo persuasivo,

las palabras se las lleva el viento.

 

Y los movimientos, y las acciones, son pobres en decisiones.

De la palabra a la acción hay un largo trecho,

No basta con poetizar

No basta con teorizar.

 

Algunos creen que tampoco basta con rezar.

Basta con que las cosas funcionen

Basta que cobren sentido

Basta con que le demos en el clavo

Y que la crítica sea constructiva,

Con que me dé el lujo de estudiar arte

Y no me quede en los laureles.

 

 

Basta con que la mirada fije un punto

Que nos hostiguemos

Que nos convirtamos en obsesivos compulsivos,

Como los que sufrimos de ansiedad

 

Fijamos la mirada en el horizonte y nos preguntamos el cómo mirar,

como el niño que mira la lluvia desde la ventana,

Como si fuera la primera vez,

Y la madre le dice que no puede salir.

De lo aprendido, de lo prejuiciado

De lo enjuiciado.

“El que esté libre de pecado que lance la primera piedra”. Y yo la lanzo felizmente.

“La piedra es dura, como si además captásemos lo ‘duro’ de otra manera y no solamente como una excitación completamente subjetiva. Dividimos las cosas en géneros, caracterizamos al árbol como masculino y a la planta como femenino”

Vuelve Nietzsche a meter la cuchara.

 

Quizás sólo puedas ver

Quizás sean son solo ideas.

 

El lenguaje a veces no sirve

La teoría es filosofía

Pero el arte es forma y hay que graficarla.

 

Y sabemos todo y sabemos nada

Y yo tengo que tener un punto de vista.

Postmodernidad para el maestro chasquilla

Como una especie de Leonardo Da Vinci dado vuelta.

 

Dónde están los banquetes que nos prometieron, canta Jim Morrison

Dónde está el vino, el nuevo vino (muriendo en la parra)

 

 

 

Porque mis palabras no bastan

Porque las palabras de otros no pegan ni juntan.

 

El mundo tiene más miradas de las cosas

Y las cosas se aburrieron de ser cosas

Y comenzaron a disfrazarse de otras cosas.

 

Todo cobra sentido en estados de fracaso. La cama cobra total sentido para aquel que no asienta bien con la cabeza,

aquel que ni siquiera sabe bien para dónde va la micro.

Ahora todos debemos sentar cabeza.

Y aquí se origina mi fracaso.

Posición

Actitud

Dejar de encorvarse.

Y estoy parada aquí

Tratando de mantener la compostura.

 

 

Cuando hablamos de pequeñas derrotas.

Porque la palabra viene antes que la acción

No olvidar ni el punto, ni la línea, ni el plano

No olvidar el blanco sobre blanco.

 

Y que tantos quisieron pintar a la Venus.

 

 

El mejunje convertido en arte

La mezcolanza

El causeo

El plato chileno

La pichanga

Las ventas de pomada

Todo se mezcla

Como quién revuelve la olla para un charquicán,

Como esta forma de escribir,

Como este discurso que no tiene ni pies ni cabeza.

 

No podemos olvidar a los que nos enseñaron todas esas palabras

A ver si en el camino nos sirven, por ahora creo que he citado a varios.

El hilo conductor y el caldo de cultivo, desde el origen que nos condiciona,

Por eso hemos perdido la esperanza,

Ese objeto que hemos perdido desde el seno de nuestras madres.

Porque dios ha muerto

Y desde allí deliramos

Tenemos disonancia

Y no es por nuestra edad, o por nuestros antecedentes sociales

O solo por algunos desajustes psicológicos.

No se trata de que tenemos hambre, dormimos mal o solamente de la tensión premenstrual.

O quizás sí, y mucho más.

 

 

 

Nos olvidamos de lo más importante

 

El conocimiento y la sabiduría son meros agregados

Cuando el hombre se hace consciente y deja de lado el sentido

Desde las experiencias y de las auto referencias, porque el viejo sabe más por viejo que por diablo.

Y no tiene detención.

Cuando tejemos nuestra propia experiencia con mil metros de distancia

Cuando no nos queremos levantar porque ya no vale mucho la pena

Cuando le vendemos el alma al diablo.

 

Está ahí, emerge y nunca culmina.

Entramos en estados de fracaso,

Como el arte,

La consecuencia del impulso al orgasmo que conduce a la creación.

Porque el crear es la verdadera emancipación del dolor y el alivio de la vida.

 

 

Y ahora nos habla Zaratustra

“Ese hombre, ese superhombre será como un César romano con el alma de Cristo o como Goethe y Napoleón en uno solo. O como un Dios epicúreo, profundamente culto, bello, poderoso, pero tolerante, fuerte, libre e independiente, capaz de aceptar el universo y la vida tal como es”.

 

Cuando llegamos al fin

De nuestros elaborados planes

De todo lo que permanece

Sin seguridad o sorpresa

 

Cuando creemos que ya no vale mucho la pena,

Cuando escribes borracho por las noches,

Cuando estas desocupado.

 

 

Pero ya no vale mucho la pena

Llorar sobre la leche derramada

Hacerse caldo de cabeza

Contar el mismo chiste

Y decirle a tu madre que te portas relativamente bien.

 

 

No creo que necesitemos suerte, porque

«La verdadera facilidad deriva del arte y no de la suerte; aquellos que han aprendido a bailar se mueven con más facilidad.»

 

 

Necesitamos paz, pero quizás ya la tenemos.

Porque todo es cancha,

Todo es cancha en el arte

Para que sea la última chupada del mate.

Todo es cancha cuando todo cobra sentido.

 

Buenas tardes

Ahí se ven.